COLECCIÓN HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA

Prefacio de la colección

Había escuchado varias veces que la historia colonial fue un proceso lento, tedioso, gris, carente de acontecimientos durante los dilatados trescientos años en los cuales Venezuela y otros países de América fueron colonias de España. Nada más alejado de la realidad, aunque debo confesar que por un momento yo también me creí que podía despachar el período en unos cuantos capítulos y de allí en adelante continuar mi gran obra, basada sobre todo en el relato de nuestra etapa republicana. No solo no fue así, sino que a través de mi proceso de investigación consulté más de trescientos volúmenes sobre la historia colonial y, sin proponérmelo, me convertí en un apasionado del tema. Fue tal mi transformación que decidí estacionarme en esta etapa, proceso del cual saldría el libro Historia de Venezuela narrada año por año, génesis de esta colección de cinco volúmenes, tres de los cuales ya están concluidos, el cuarto casi completado y el quinto bien estructurado.

Ya lo había dicho en otra parte, que la etapa colonial fue una suerte de muestrario temprano en los que se puede observar una serie de actores y situaciones que se fueron repitiendo y extendiendo a través del tiempo y el espacio, no sólo venezolano sino hispanoamericano. Aquí se nos presentan con bastante nitidez el carácter del español, del indio y del negro; su forma de guerrear, entroncarse, constituir familia, generar comunidades y actuar en el seno de ellas; su manera de asociarse, de gobernar, de pensar y trabajar. Es sorprendente que en una época tan remota estuviesen presentes los rasgos que nos caracterizarían quinientos años después.

La historia que presento traté de hacerla amena y a la vez con rigurosidad académica, con todas sus citas y referencias bibliográficas en función de la metodología. La obra está dirigida tanto al lector novel interesado en el pasado, como para aquellas personas que tienen la historia como pasión o profesión.
La colección abarca cuatro siglos de historia. Se inicia en 1410, a ocho décadas de la llegada de Cristóbal Colón a las Indias, con objeto de repasar el estado de Europa y conocer los hechos que concurrieron para que el trascendental evento pudiera llevarse a cabo. Concluirá en 1810, año que se considera como el inicio de nuestra independencia del régimen colonial.

Respecto al nombre de mi trabajo, al principio quise bautizarlo como “Historia contextual”, luego cambié de idea y pensé llamarlo “Historia cronológica” y después “Historia narrada”. Finalmente el nombre de la colección no resultó ser ninguno de los tres, sino Historia colonial de Venezuela. La buena noticia es que mi historia continuó siendo contextual, cronológica y narrada, tal como podrán notarlo desde el comienzo de la lectura.

¿Por qué contextual? En mi opinión, el mundo siempre ha estado globalizado e interconectado. Por supuesto que la instantaneidad de los e-mails, la conectividad global a Internet y las redes sociales dejaron como un juego de niños hasta el no muy antiguo concepto de aldea global, y ni qué decir de las comunicaciones de hace doscientos o quinientos años. En los tiempos de la colonia la respuesta a una correspondencia tardaba no menos de seis semanas en llegar, pero también podía demorar un año cuando no habían embarcaciones disponibles o no llegar nunca, en caso de que corsarios o piratas saquearan o incendiaran las naves o los huracanes las llevaran al fondo del océano. A pesar de todo ello, era poco probable que sucediera algo trascendente en el mundo, sobre todo en Europa, que no repercutiera en suelo americano. La mayoría de los libros no toman en cuenta estos hechos y se limitan a truncar los sucesos en el momento que abandonan el ámbito geográfico del país o comienzan a narrarlo solo cuando entran por las fronteras y se convierten en un hecho nacional. Por hacer algo distinto me propuse dar mayor universalidad al evento local mediante el continuo añadido de contexto internacional y dar una mayor comprensión y disfrute a la narración, además de propiciar el interés de la lectura en otras partes del mundo. De modo que puede seguirse el hilo de nuestra conexión con los hechos de España, Inglaterra, Holanda, Francia y Alemania por el lado europeo, y Santo Domingo, México y Estados Unidos por los espacios americanos.

¿Por qué cronológica? Desde un principio, como metodología de investigación, opté por organizar los hechos en el orden en que fueron sucediendo. Esto con la finalidad de facilitar mis propios análisis y posterior exposición a los lectores. Sin embargo, al final así quedó, y no por ser cronológica la historia presentada es un compendio de fechas y hechos abstractos, aislados unos de otros, tediosos de leer y de seguir. Todo lo contrario, las fechas aquí no están para su obligada memorización, sino para servir de cauce a ese gran río como es el acontecer histórico. Los eventos se presentan uno tras otro, tal como ocurren en la vida real y hasta con simultaneidad si es el caso, sin dejar en el tintero el hecho económico y el social.

¿Por qué narrada? La etapa colonial es sumamente rica en sucesos, es colorida, movida, llena de acción y significado. La narración está realizada en forma de crónica para hacerla más agradable. Muchas veces los sucesos los presento como una noticia en tiempo real, otras veces en un artículo con una suma de aconteceres ocurridos durante varios meses o años. En algunas partes he permitido que sea el propio cronista originario quien narre la acción con objeto de evitar una nueva versión sobre un determinado acontecimiento, como por ejemplo, las narraciones de primera mano de Cristóbal Colón y Hernando Colón, Américo Vespucio, Bartolomé de Las Casas, Nicolás Féderman, Felipe Hutten, Titus Neukomm, Walter Raleigh, Galeotto Cey, Robert Davie, fray Pedro Aguado, fray Pedro Simón, José Oviedo y Baños y otros.

Sandor Alejandro Gerendas-Kiss

Las novelas de Clima Ficción – The novels of Climate Fiction

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