De cómo afectamos a nuestro medio ambiente de nueve maneras diferentes: contaminación de los suelos

Por Sandor Alejandro Gerendas-Kiss
Publicado en enero de 2010

 

De cómo afectamos a nuestro medio ambiente de nueve maneras diferentes: contaminación de los suelos Articulo de Sandor Alejandro Gerendas-KissEn la primera parte de este artículo hablamos del deterioro del medio ambiente referido al aire y el agua y sus consecuencias sobre los seres vivientes que habitamos nuestro privilegiado planeta. En esta entrega nos vamos a enfocar en los efectos de la contaminación del suelo. En un artículo anterior, La Tierra: una tienda por departamentos de contaminación, habíamos ideado un método para comprender y explicar de una manera esquemática cómo contaminamos o afectamos a nuestro medio ambiente de nueve maneras diferentes. Vimos que cada una de estas grandes categorías comprende múltiples sustancias, acciones y actividades que perjudican al entorno y por ende a nuestra calidad de vida y ponen en peligro la propia existencia de nuestra especie.

El suelo es la parte superficial de la corteza terrestre que cubre gran parte de los continentes e islas del mundo y ha tardado millones de años en formarse gracias a la acción de componentes abióticos y bióticos, por la disolución mecánica de las rocas, la incorporación de partículas y sustancias provenientes del aire y las aguas, pero sobre todo por la instalación de los seres vivos en el planeta casi desde sus inicios y en especial en los últimos 600 millones de años. Los animales y vegetales enriquecen el sustrato mediante sus deposiciones, secreciones y otras actividades durante sus vidas o la fermentación o putrefacción tras sus muertes, convirtiendo a los suelos terrestres en auténticos mantos vivientes o capas vitales, muy diferentes a los suelos “muertos” lunares o marcianos, por citar un par de ejemplos.

Debería ser de conocimiento de todos que la velocidad de pérdidas de los suelos es mayor con la que se forman. Muy pocos saben que los suelos se pueden perder, como de hecho se pierden,  debido a nuestras actividades que impiden los ciclos naturales de su recuperación. Ya hay quienes consideran al suelo como un recurso natural no renovable. Las consecuencias de la contaminación de las tierras son mucho más serias como la mayoría piensa. Tenemos, por ejemplo, la disminución parcial o total de la capa vegetal con el consiguiente incremento de las regiones desérticas o semidesérticas. O el envenenamiento de las cadenas alimentarias y la extinción de los microorganismos imprescindibles para la vida de un ecosistema. Todo ello va comprometiendo la diversidad biológica (lentamente desde la perspectiva humana, pero a pasos inconmensurablemente vertiginosas respecto a los tiempos geológicos) poniendo en peligro el imprescindible equilibrio que sostiene la vida en el planeta.

Las principales consecuencias de la contaminación de los sustratos están relacionadas con su degradación química, física y biológica, producto de las intensas acciones humanas.

El empobrecimiento químico de la tierra

Se debe a la inyección de agentes contaminantes que modifican su composición y afectan el crecimiento de las plantas. Entre estos podemos citar la salinización, pérdida de nutrientes, contaminación con sales de sodio en exceso, acidificación y el envenenamiento de las tierras y plantas mediante uso abusivo de pesticidas y abonos artificiales, que luego penetran hacia los estratos inferiores y pueden llegar a contaminar mantos acuíferos impidiendo su utilización como agua potable.

La degradación física de los suelos

Entre sus consecuencias podemos nombrar el agrietamiento de la tierra causado por el cambio climático y el calentamiento global. Los incendios forestales, cada vez mayores y más frecuentes, combinados con posteriores inundaciones, erosionan las tierras y las convierten en estériles, no aptas para la reproducción de especies vegetales y en consecuencia tampoco para los animales. La utilización de maquinaria pesada produce la compactación de los suelos y la eliminación de las capas de micro fauna y micro flora necesarias para la vida de las plantas. La construcción de ciudades, autopistas y carreteras implica el recubrimiento de la tierra con asfalto y concreto, y causan la muerte de los suelos.

La degradación biológica de los suelos

Produce la extinción de bacterias, protozoarios, hormigas, lombrices y ácaros, imprescindibles para efectuar los procesos biológicos que intervienen en la formación del humus, la disolución de nutrientes, la fijación del nitrógeno y la descomposición de la materia orgánica, comprometiendo el buen desempeño de los suelos y por ende de la fauna y flora que se desarrolla en ella. Los principales agentes de la degradación biológica son los productos fitosanitarios que se utilizan de manera masiva para eliminar las enfermedades de las plantas y combatir los parásitos enemigos de ellas.

La ignorancia en materia ecológica, cambios climáticos y calentamiento global es altamente preocupante y tiene mucho que ver con las deficiencias de nuestros sistemas educativos y al mínimo centimetraje que los medios de comunicación otorgan a estas cuestiones. Pero ello será tema de otro artículo. Por ahora estamos iniciando un estudio sobre los espacios que dedican los periódicos del país a cuestiones ambientales, como la ecología, el cambio climático y el calentamiento global. Prometemos desde ya que los resultados de nuestra investigación los haremos llegar a ustedes, nuestros apreciados lectores.

 

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