De cómo Borneo ya tuvo su propio cambio climático hecho por manos humanas

Por Sandor Alejandro Gerendas-Kiss
Publicado el 03 de abril de 2017

 

DeforestacionBorneo es una catástrofe ecológica, una pesadilla, una película de terror, un espejo para mirarnos, un ejemplo de lo que no debería hacerse en ningún lugar del mundo. La reciente historia de Borneo es el mayor y más dramático caso de cambio climático producido por manos humanas. No quedan dudas sobre la responsabilidad del homo sapiens en este desastre. En apenas medio siglo algunos humanos destruyeron lo que a la naturaleza le tomó construir millones de años. Con su acción no solo cambiaron el paisaje y anularon enormes ecosistemas, sino que rompieron el ciclo natural y activaron un cambio climático local que ha repercutido más allá de sus fronteras. Sus efectos pueden haber alcanzado a las lejanas Australia y Chile, donde se han producido los mayores incendios forestales de su historia.

El fenómeno El Niño, como sabemos, es un calentamiento de la superficie de las aguas del océano Pacífico que afecta en especial el sureste asiático, Australia y América del Sur. Se presenta cada cierto tiempo, sin que pueda establecerse un patrón al respecto. A su llegada origina desequilibrios climáticos, que en algunas partes se manifiesta por inusuales aguaceros y lluvias prolongadas, y en otras por largas sequías. En ambos casos puede tener efectos devastadores.

En cambio, en Borneo, la tercera mayor isla del mundo situada en el sureste asiático, la llegada del Niño tenía un efecto positivo. Según la Dra. Lisa Curran, reconocida científica que pasó veinte años estudiando su clima y experta en la historia natural de la isla, la floración de los bosques dipterocarpos le da una dinámica especial relacionada con este fenómeno. Curran señala que “entre el 80-93% de las especies sincroniza su floración con la sequía, que ocurre normalmente cada cuatro años. Durante un “año dipterocarpo”, en Kalimantan, todo el bosque se llena de color, cuando un sinnúmero de árboles -cada uno con cerca de cuatro millones de flores- florece durante un período de seis semanas (…)”.

Esta floración masiva y el posterior brote de las frutas “que se ha demostrado está sincronizada en una zona de 150 millones de hectáreas y que involucra a 1870 especies” representaba una gran ventaja para los depredadores de semillas durante la particular temporada, en especial para el jabalí, un gran consumidor de ellas. El incremento del número de jabalíes creaba una abundancia tal durante estos periodos, que la población de Borneo consideraba el fenómeno del Niño como una bendición, ya que sus habitantes recolectaban enormes cantidades de semillas para su exportación y se abastecían de abundante carne de dicha especie. “Esta relación ha existido desde que los seres humanos habitan Borneo, y está arraigada desde las tribus del interior del bosque hasta los comerciantes de la costa”, agrega Curran.

Pero la situación cambió drásticamente y ya El Niño tiene los mismos efectos negativos que en otras regiones, tras la intensa deforestación de los bosques ocurrida en las décadas de 1980-1990, periodo durante el cual Borneo se convirtió en el mayor exportador de madera del mundo. La brutal destrucción de la primordial selva lluviosa impactó de tal forma el ciclo descrito que “la producción de semillas se redujo de 175 libras por acre en 1991 a 16.5 libras por acre en 1998, a pesar de que fue uno de los años de El Niño más fuertes que se han registrado. Parece que la tala ha reducido la densidad y biomasa de los árboles maduros por debajo del umbral crítico que limita la floración masiva”.

Esta caída de la producción de semillas equivale a una disminución de más de 90%, una cifra dramática, ocurrida apenas en un septenio, consecuencia de la actitud irracional de algunos seres humanos. El homo sapiens sapiens, mediante la tala incontrolada de árboles convirtió a una de las mayores selvas húmedas del mundo, uno de los más importantes reservorios lluviosos del planeta, donde hace apenas medio siglo la humedad y el barro hacían inimaginables un incendio forestal, en un lugar árido, seco y hostil no apto para animales ni vegetales en la mayor parte de su territorio. Aunque no se crea, aquel hermoso bosque de humedales y biodiversidades, entre las más prolijas e interesantes de la Tierra, todos los años se convierte en pasto de las llamas. Los frecuentes fuegos forestales en su mayoría son intencionales, con el fin de despejar terrenos para la siembra de la palma de aceite, pero no pocas veces los incendios se salen de control, y hasta de las fronteras de la enorme isla, diezmando aún más su variada y golpeada fauna y flora, además de lanzar miles de toneladas de CO2 a la atmósfera. Borneo es un caso gravísimo de la inconciencia humana respecto al medio ambiente, que no debería pasarse por alto.

La otra noticia preocupante es que, según informaciones que se vienen manejando, la tregua de deforestación de la selva del Amazonas, tras diez años, se ha roto en 2015 y la tala de árboles se ha reiniciado y viene incrementándose, al igual que sus peligrosas consecuencias como ya sucedió en Borneo. Todo indica que la humanidad no es capaz de aplicar el método de prueba y error en esta materia. Hasta ahora no hemos aprendido a sacar conclusiones de los errores o simplemente nos desentendemos del tema.

Si el Amazonas se llegara a deforestar en la misma proporción que Borneo, el Cambio Climático no sería local, o regional, como en el sureste asiático, ya que el territorio de la selva suramericana es de seis millones de Km2, ocho veces superior al de la isla. En este caso se asistiría a una catástrofe universal, con efectos impredecibles para todo el planeta y para la inmensa cantidad de especies que nuestra fértil Madre Tierra ha criado y acogido en su seno con tanta paciencia y amabilidad durante millones de años.

Es deber de todos quienes vivimos en este vertiginoso siglo XXI detenernos por unos momentos y reflexionar sobre las cosas que están sucediendo en la casa que habitamos. Como dice Leo di Caprio, en este tema no existe plan “B”. Cada uno de nosotros tenemos nuestros propios problemas, actividades y entretenimientos, pero aun así podemos encontrar un espacio para colocar nuestro granito de arena. No importa su tamaño. El solo acto de buscar, leer y compartir información sobre lo que está sucediendo en materia climática, sería un paso hacia adelante. Si puedes escribir sobre el tema, mejor todavía.

 

Fuentes:

Lisa Curran. (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 15 de marzo de 2017 de https://en.m.wikipedia.org/wiki/Lisa_Curran

Mongabay. Borneo. Recuperado de  http://data.mongabay.com/borneo.html

 

 

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