Diego de Losada inicia la marcha hacia el valle del Guaire

Breve Historia de la fundación de Caracas. Parte 12

Por Sandor Alejandro Gerendas-Kiss
Publicado el 22 de julio de 2017

 

Caracas y el Avila 12 para WEB SGK Serie articulos "Breve historia de la fundación de Caracas" por Sandor Alejandro Gerendas-KissEl 20 de enero de 1567, estando en la población de Villarrica, Diego de Losada celebró con su gente «toros, cañas y torneos», y otras diversiones militares. Luego siguió hasta Valencia donde se hospedó en casa de Vicente Díaz, uno de los fundadores y hombre más acaudalado de la ciudad, quien poseía grandes rebaños de ganado y otros bienes en abundancia. Fue quien contribuyó mayormente con Losada con cantidad de abastecimientos, además de su cooperación personal en la arriesgada expedición. También Alonso Díaz, otro de los fundadores, hizo lo propio.

Losada designó a Francisco Maldonado para marchar con la gente, mientras él salió para Borburata en compañía de Francisco Infante y Pedro Alonso Galeas, ex soldado del Tirano Aguirre, para recoger a Juan de Salas y sus cien indios guaiqueríes, según lo convenido. Esperó quince días en el puerto, pero la ayuda nunca llegó, debido a que en esos días los franceses, por intermedio de Jean Bontemps, saqueaban Cumaná y Margarita, y luego Borburata, por tercer año consecutivo. Losada optó por devolverse y reunirse con sus hombres, quienes al tanto habían marchado desde Valencia, acampando en el valle de Mariara, prestos para iniciar el camino hacia el valle de los caracas.

Ocho días tardó Losada en Villarrica organizando aquel complejo contingente de personas y animales. La expedición estaba compuesta de 136 españoles y gran cantidad de indios de servicio para cargar bastimentos y arrear el voluminoso rebaño de ganado a través de la estrecha y escarpada ruta que conducía al territorio. Entrando el mes de marzo, la exótica expedición llegó al valle del Cáncer que, de un tiempo para acá comenzó a llamarse valle del Miedo, por las sucesivas derrotas de las expediciones en este lugar. Pocos días después de iniciada la jornada, se asomó una gran cantidad de guerreros meregotos, emitiendo sus amenazadores gritos bélicos, el resonar de sus tambores, caracoles y fotutos, que presagiaban el inminente inicio de hostilidades.

Al notar aquella multitud de indígenas se presentaron momentos de dudas y vacilaciones. Algunos quisieron devolverse, pero Losada y otros, optaron por seguir adelante. Vicente Díaz se encargó de la infantería de vanguardia, Juan Serrano de la caballería delantera y la retaguardia quedaba en manos de Pedro Alonso Galeas. Cerrando filas, y con la mayor precaución, cruzaron el río Cáncer y al momento fueron atacados por los indios, quienes lanzaron miles de flechas sobre ellos. Los españoles contestaron con arcabuces, causando grandes pérdidas a los naturales y obligando su retirada.

Por la noche, sin el conocimiento de Losada, varios hombres salieron a robar gallinas y patos. Los indios mataron a Francisco Márquez, hirieron a Juan de Burgos en la cara y flecharon a Pedro García Camacho. Al día siguiente Losada dio órdenes de proseguir camino por la única y estrecha ensenada existente, pero los indios incendiaron el monte para dificultarles el avance. Los expedicionarios utilizaron sus armas durante un par de horas logrando despejar el camino. Por la noche, los naturales reanudaron el ataque, esta vez se camuflaron utilizando paja seca del monte, se acercaron con extremo sigilo al campamento enemigo y de pronto comenzaron a lanzar flechas casi a quemarropa, causando gran daño a los indios de servicio. Los españoles apuntaron a los pajonales móviles, matando a uno de los indios y provocando la huida de los demás.

El 25 de marzo, lunes santo, los conquistadores llegaron al río San Pedro, en territorio de los indios teques. Una vez más, Losada y sus hombres advirtieron estar rodeados de un inmenso ejército de indios, comandados esta vez por el propio Guaicaipuro. Era la primera oportunidad que los dos grandes jefes se vieron frente a frente. Los indios comenzaron a emitir sus acostumbrados sonidos, dando inicio un enfrentamiento que la historia conoce como la batalla de San Pedro. De inmediato la caballería lanzó un ataque sobre las filas indígenas, cuyos caciques se podían distinguir con facilidad por los vistosos penachos que ostentaban. Teques, tarmas y mariches mostraron gran coraje, pero ante la superioridad de las armas de fuego, que hacían estragos sobre los contrarios, a Guaicaipuro no le quedó más remedio que ordenar la retirada.

Luego de este nuevo triunfo, Losada siguió adelante hasta llegar a una explanada donde nace el río Guaire, a partir de la confluencia de las aguas del San Pedro y Macarao, asiento del cacique que dio nombre al lugar, quien con su gente recibió en son de paz a los conquistadores. Por este gesto Losada encomendó a los suyos tratarlos con el mayor respeto y a los indios prometió su favor y protección. Allí pasaron la noche y al día siguiente se desviaron hacia la derecha del curso del Guaire, pasando por el territorio del cacique Caricuao. El 31 de marzo llegaron a un fértil y hermoso valle que, por ser Domingo de Pascua, llamaron Valle de la Pascua, que en el futuro daría asiento y nombre a la caraqueña población de El Valle.

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