Estado de la Provincia de Venezuela en sus primeros tiempos

Breve Historia de la fundación de Caracas. Parte 7

Por Sandor Alejandro Gerendas-Kiss
Publicado el 17 de julio de 2017

 

 

Caracas y el Avila 7 para WEB SGK Serie articulos "Breve historia de la fundación de Caracas" por Sandor Alejandro Gerendas-KissEl 3 de septiembre de 1562 hacía su arribo a Coro el nuevo gobernador de la Provincia de Venezuela, licenciado Alonso Pérez de Manzanedo, hombre ya entrado en años, para sustituir al interino Bernáldez. La gestión del recién llegado fue de corta duración, puesto que en menos de diez meses falleció en ejercicio de sus funciones. Corría junio de 1563 cuando el mando quedó en manos de los alcaldes de la ciudad, durante seis meses.

Manzanedo dejó constancia de la precaria situación encontrada, reseñada por Lucas Guillermo Castillo Lara en su “Elementos históricos del San Cristóbal colonial”. El gobernador escribía al rey: “En esta gobernación hay siete pueblos de españoles y en todos ellos hasta 160 vecinos y divididos unos pueblos de otros a sesenta leguas y otros menos y más, por haber querido los gobernadores tantos pueblos sin gente los más de ellos en gran riesgo de despoblar y perder los vecinos las vidas, porque como los indios ven tan poca gente y que por estar tan apartados los unos de otros no se pueden socorrer, hanse desvergonzado y despoblado dos pueblos en la costa de Caracas (…)”. Éstos, como sabemos, se refieren a San Francisco y El Collado. También el tercer obispo de Venezuela hablaba de la extrema pobreza que encontró en esta provincia.

El 4 de septiembre fondeaba cerca de las costas de Catia de la Mar el buque San Juan Bautista, procedente de España, que traía como pasajero a Diego García de Paredes, cuyas gestiones en busca de mercedes fueron muy fructíferas, pues traía entre sus manos el documento que lo acreditaba como gobernador de Popayán, “nombramiento que le había concedido el rey en premio a su brillante actuación en la derrota del Tirano Aguirre”. El fundador de Trujillo se dirigía al puerto de Borburata, desde donde pensaba viajar por tierra a su gobernación, “utilizando las cabalgaduras que tenía en su encomienda de Boconó” según Nectario Marías, en su “Fundación y conquista de Caracas”, obra publicada con motivo de la celebración del Cuatricentenario de Caracas. El veterano conquistador, de 57 años, debía estar feliz con su nombramiento y lejos de imaginar el fatal desenlace que a poco de su llegada le esperaba.

Como los vientos se habían hecho casi nulos, sugirió al maestre Melchor Hernández que acercase la nave a Cabo Blanco, cerca de donde hoy queda Maiquetía, para ir a tierra y saludar a su amigo Luis de Narváez, cuya muerte ignoraba, además de pensar que estaría poblando en el valle de los caracas. Convino Hernández y facilitó la barca con seis marineros para la operación de desembarco. También bajaron a tierra otros dos pasajeros. Abordaron la barca sin arma alguna, salvo Paredes que llevaba un arcabuz cruzado en la espalda. Al llegar a tierra, unos indios los invitaron a entrar en sus bohíos, donde les sirvieron comidas y bebidas. Luego comenzaron a “rescatar” pescado y algunos patos (así se decía al acto de realizar trueque en esa época). Paredes, además, pidió unas gallinas, sin sospechar, no obstante a su dilatada veteranía, que los indígenas solo simulaban la amabilidad y el servicio. Apenas terminaron de hablar, una gran cantidad de ellos se abalanzó sobre los españoles. “Los vistosos trajes de Diego García Paredes, de Alonso Zapata y de Francisco de Las Casas, a la par que llamaban poderosamente la atención de los aborígenes, los persuadieron de que eran los jefes de la expedición, por cuyo motivo, y sin mediar palabra alguna, les atravesaron con punzantes dardos y les asestaron tremendos macanazos” como relata Nectario. Al instante cayeron muertos los tres, pero los seis marineros lograron salvarse.

Los testimonios y las narraciones de estos hechos, que tuvieron honda repercusión tanto en España como en América, se deben a las relaciones juradas de tres de los marineros, así como a las declaraciones de Melchor Hernández, el maestre, Alonso de Carvajal, primo de Paredes y Gabriel de Ávila, quien sería uno de los principales componentes de la expedición fundadora de Diego de Losada y activo vecino de Caracas. Su apellido daría origen al nombre a la mágica montaña, como ya vimos en una entrega anterior.

 

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