La Tierra: una tienda por departamentos de contaminación

Por Sandor Alejandro Gerendas-Kiss
Publicado en noviembre 2009

 

La Tierra: una tienda por departamentos de contaminación Articulo de Sandor Alejandro Gerendas-KissEs tanta la variedad de productos nocivos que emitimos y tan diversos los medios que dañamos que resulta arduo inventariar y comprender en su totalidad la multiplicidad de sustancias y factores que intervienen en el daño, y mucho más difícil, por no decir imposible, predecir el impacto que tendrá la sumatoria de sus efectos sobre el planeta en términos de 50 o 100 años. El ser humano en poco tiempo ha convertido a la Tierra en una especie de supermercado o tienda por departamentos de contaminantes y contaminados.

Faltando poco más de una semana para el inicio de la cop15 Copenhague,  la Cumbre sobre cambio climático auspiciado por la ONU, a efectuarse en la capital de Dinamarca entre el 7 y el 18 de diciembre de 2009, es válida la ocasión para repasar ciertos conceptos y recordar algunos aspectos relevantes sobre nuestro querido y agredido planeta, el hábitat que nos ha tocado compartir con casi siete mil millones de seres humanos.

La contaminación, en el concepto clásico, se produce cuando ciertos elementos causantes de efectos nocivos se acumulan en cantidades que la naturaleza no puede reciclar. Una especie está en peligro de extinción cuando se encuentra comprometida su existencia globalmente.

Para tratar de comprender la magnitud del problema, que ya afecta a la mayoría de la diversidad biológica, en primer lugar cabe recordar los tres medios que contaminamos o afectamos: el aire, la tierra y el agua. Pero, ¿cómo lo hacemos?

Tratando de analizar la cuestión, hemos concluido que realizamos la afectación de tres maneras diferentes: por inyección, por extracción y por invasión. Disponemos pues, matemáticamente hablando, de nueve fórmulas distintas para contaminar o afectar a nuestro entorno. A continuación veremos cuáles son.

Inyección

El aire recibe inyecciones masivas de gases y partículas. Inyectamos en la tropósfera y en la estratósfera monóxido y dióxido de carbono, dióxido y trióxido de azufre, óxidos nítricos y nitrosos, dióxido de nitrógeno, metano y gas freón. Las partículas corresponden a polvos, humos, nieblas y aerosoles. Los polvos de origen industrial contienen metales pesados como hierro, zinc y plomo, los que proceden de suelos erosionados contienen partículas minerales, desechos animales y vegetales secos. Los humos y nieblas son conjuntos de gases que arrastran consigo diversas partículas. Los aerosoles originan nubes de corpúsculos líquidos o sólidos suspendidos en la atmósfera.

Las inyecciones que efectuamos en los suelos pueden ser muy tóxicas y peligrosas. Introducimos sustancias nocivas en los terrenos de pueblos y ciudades, pero también en nuestros pequeños jardines, en los suelos agrícolas y pecuarios, campamentos mineros, en llanos, montañas, bosques, playas, riberas fluviales, glaciares o desiertos. Hay pocos lugares en el planeta que permanecen aún vírgenes, es decir, con sus superficies libres de contaminación. Inyectamos fertilizantes, plaguicidas, pesticidas, residuos sólidos, metales pesados, contaminantes radioactivos. Las lluvias ácidas inyectan sustancias tóxicas en la tierra.

Lanzar una lata al mar es un acto de inyección. Las inyecciones en océanos, mares, lagos, lagunas, ríos y estanques prácticamente comprenden todo tipo de sustancias y materiales. Las aguas residuales de los vertederos industriales contienen aceites, fosfatos, nitratos, fluoruros, plomo, arsénico, selenio, cadmio, manganeso, mercurio y hasta sustancias radioactivas. Muchas ciudades vierten en las aguas grandes volúmenes de material fecal, microorganismos patógenos, detergentes, gases insolubles, todo tipo de basura, bolsas plásticas, escombros y vidrios, muchos de ellos imposibles de reciclar. Otro tipo de inyecciones muy letales son los derrames masivos de petróleo.

Extracción

Cada ejemplar volador abatido por medios antropogénicos corresponde a una unidad de extracción.        Del aire extraemos la fauna voladora, es decir, derribamos aves con distintas finalidades: especies comestibles, aves exóticas como trofeos de cacería, aves depredadoras con fines defensivos de la agricultura, la cría del ganado y animales de la granja, o los matamos indirectamente por efectos colaterales de la contaminación atmosférica o por la extinción o disminución de su presa o alimento o destrucción de su hábitat o sitio de reproducción.

De la tierra extraemos gran cantidad de recursos para nuestra alimentación, protección y decoración. La tala de un árbol en el Amazonas es la extracción de una unidad que se ha retirado de nuestro mayor pulmón vegetal. Las matanzas de elefantes, rinocerontes, lobos, coyotes, zorros, osos, por citar solo unos ejemplos, corresponden a la categoría de  extracción. Las extracciones realizadas sobre especies de un medio pueden tener efectos sobre la fauna de otro. La disminución del salmón diezma la población de osos. Esto se conoce como desequilibrios en las cadenas tróficas.

La extracción de especies acuáticas por parte de los seres humanos ha adquirido volúmenes dramáticos. Muchas ya no pueden reproducirse a la velocidad con que son pescadas. Extraemos  masivamente pargos, meros, atunes, anchoas, merluzas, lisas, lenguados, truchas, salmones, carpas, sardinas, bagres, cazones, tiburones, bacalaos, róbalos, camarones, langostinos, langostas, cangrejos, pulpos, calamares y muchos otros más. Y no olvidemos a las ballenas, que se han convertido en ícono de nuestras depredaciones.

Invasión

La invasión del espacio aéreo lo realizamos mediante la construcción de altos edificios y rascacielos en nuestras mega ciudades, desplazando a las especies aladas hacia otros lugares. Igualmente con la construcción de elevadas torres eléctricas y antenas. También invadimos el espacio aéreo de las aves con aviones, cohetes, transbordadores y misiles. Sin embargo, la invasión aérea no es comparable con la que hacemos a nivel terrestre.

El método de invasión más extendido es el desplazamiento de plantas y animales de sus hábitats terrestres por los humanos. Invadimos tierras mediante la construcción de pueblos, ciudades y campamentos mineros que antes pertenecían a otras especies. Destruimos millones de kilómetros de ecosistemas para dar paso a campos agrícolas que se pierden en el infinito para producir alimentos y biocombustibles para siete mil millones de humanos. En los hábitats que arruinamos mueren los animales o huyen buscando nuevos acomodos o quedan aislados en ecosistemas sin futuro. Los árboles y otras plantas sucumben sin remedio.

La invasión de espacios marítimos mediante rellenos de tierra para construir puertos, radas, aeropuertos y hasta para ampliar la periferia de parques y ciudades es una práctica bastante común que afecta a los biomas ubicados en mares, océanos y lagos.

Esta larga lista muestra que nuestra actividad sobre el medio ambiente ha convertido a nuestro planeta en un auténtico hipermercado de contaminación. Es arduo comprender que todavía exista gente que no admite la gravedad del problema. Por ello hay que seguir escribiendo.

 

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