Preparativos de Losada, dudas cronológicas y el soldado poeta

Breve Historia de la fundación de Caracas. Parte 11

Por Sandor Alejandro Gerendas-Kiss
Publicado el 21 de julio de 2017

 

Caracas y el Avila 11 para WEB SGK Serie articulos "Breve historia de la fundación de Caracas" por Sandor Alejandro Gerendas-KissDespués del fallo a su favor, Diego de Losada se ocupó de los preparativos para la delicada misión del valle de los aguerridos indios caracas. Ponce de León confiaba tanto en Losada y el éxito de la jornada, que alistó a tres hijos, Francisco, Rodrigo y Pedro, bajo su mando. En la ciudad de El Tocuyo Losada se entrevistó con el margariteño Juan de Salas, quien convino en contribuir con un importante contingente de indios, provenientes de Margarita, que desembarcaría en Borburata al inicio de la campaña. Concluido el reclutamiento de gente y abastecimientos, que incluían una importante cantidad de ganado vacuno y lanar provenientes de Barquisimeto, emprendió camino hacia Valencia, pasando por la entonces llamada Villarrica o Villa Rica, población del asiento de las minas de Buría.

La fuente fundamental de la narración de la conquista del valle de los caracas se la debemos a Oviedo y Baños. No se sabe a ciencia cierta si existió cronistas de la jornada, al menos no como los que hubo en las expediciones de los Welser, o un Galeotto Cey, quien narró magistralmente la jornada de El Tocuyo y aportó importantes datos sobre su fundación, así como las de Borburata y Barquisimeto, además de la vida cotidiana en una expedición de conquista, descripción de flora, fauna y alimentación incluidas. A Galeotto debemos la primera mención de la arepa, en tiempos tan temprano como 1545. Según mi opinión, Cey se adelantó dos siglos a Alexander de Humboldt. Tampoco hubo en la jornada de Caracas alguien como los cinco o seis cronistas de la expedición del Tirano Aguirre.

Julio Febres Cordero, en su trabajo “La fundación de Caracas”, indica: «la cronología diaria que Oviedo ofrece sobre la expedición de Losada, bien puede ser más o menos exacta. Oviedo seguía un viejo cuaderno de bitácora (…). Ese cuaderno de ruta que nos referimos no es invención. Hay la constancia documental de que con Losada iba un escribano, Alonso Ortiz. Había otro: Andrés de San Juan (…) este funcionario, como en el caso de la expedición de Federmann, tenía por misión llevar cuenta detallada de la empresa (…), tal como lo prescribieron después (…) las ordenanzas de poblaciones que en 1573 expidió la majestad de Felipe II: `(…) comiencen los descubridores a hacer memoria y descripción por días de lo que viesen, hallaren o aconteciere en todo lo descubierto, y habiéndolo escrito en un libro, se lea en público cada día delante de los que fueren a la función porque mejor se averigüe la verdad´ (…)”». Las crónicas de Ortiz y de San Juan, si existieron, aún no se han encontrado.

Febres Cordero, advierte, además: «Arístides Rojas señala otra fuente utilizada por Oviedo: la crónica rimada de la conquista de Caracas escrita por el `soldado Ulloa´ (…). Un cabildo reunido el 26 de noviembre de 1595, acordó que Garci González de Silva y Juan de Rivero auxiliasen al mílite versificador con sus informaciones. No hay ninguna constancia histórica de que Ulloa emprendiese la tarea que le fue asignada». No obstante, Arístides Rojas sostiene que conoció dos hojas del manuscrito del soldado poeta, lo que mantiene la posibilidad de que el documento existiera y tal vez se haya perdido después de que Rojas lo utilizara. Todo este cuadro dificulta la cronología de la expedición y fundación de Caracas y la exactitud de la narración de algunos hechos y acciones sucedidas durante la misma y cuyo documento fundacional aún no ha podido ser localizado en vísperas de los 450 años de nuestra ciudad capital.

Para compensar este tipo de carencias, los historiadores han podido contar con fuentes alternas a la hora de intentar esclarecer hechos sin cubrir por los cronistas. Lo que ha sido una traba para el quehacer diario, los engorrosos procedimientos burocráticos hispanos, ha resultado una valiosa herramienta para conocer nuestra historia, puesto que, como ya vimos, los españoles documentaban por escrito todo tipo de trámites, como juicios de residencia, pleitos entre vecinos, querellas de las autoridades reales contra los súbditos, probanzas de méritos y servicios, documentos de encomiendas, informes, cartas al rey, cédulas reales, etc., por medio de los cuales se ha podido rescatar valiosa y detallada información sobre nuestra memoria colectiva, aunado al temprano celo español de guardar, organizar y preservar toda aquella inmensa montaña de documentos, fuente inagotable de conocimiento del pasado.

Para juntar todo este material disperso, se creó en 1785 el Archivo General de Indias, en Sevilla, que reúne gran cantidad de documentos generados por la burocracia española durante el periodo colonial, relacionados con América, a la cual han acudido millares de investigadores a lo largo de los tiempos en busca de las informaciones que les hacían falta. No hay otra comunidad en el mundo como la hispanoamericana, en cuanto a disponer de este enorme caudal de noticias de su pasado.

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