El 5 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Medioambiente. En 2020 la sede del evento será Colombia. Participarán alrededor de 30 expertos en seis paneles académicos que se realizarán ese día. Los temas a debatir serán la Amazonia, calidad del aire, salud, economía circular y cambio climático. El tema central está dedicado a la «Conservación de la biodiversidad» y bajo el lema «La hora de la naturaleza».

El medioambiente es el espacio que sostiene la biodiversidad y por ende la vida en la Tierra. Por su definición no puede existir medioambiente en un planeta carente de vida, ya que su enunciado implica la relación de seres vivos con su entorno.

¿Qué es la biodiversidad y cuál es su importancia? El Convenio Internacional sobre la Diversidad Biológica, define la biodiversidad como la enorme variedad de seres vivos sobre la Tierra, resultado de cientos de millones de años de evolución de las especies, pero también incluye las especies creadas mediante procesos no naturales por los humanos. La importancia de la biodiversidad es que sin ella no hay vida, y su progresivo deterioro es una real amenaza para todos quienes compartimos esta esfera azul. Lamentablemente hasta ahora no se ha podido contener su caída.

La pérdida vertiginosa de la biodiversidad. Según el Informe «Planeta Vivo» del World Wide Fundation (WWF), las poblaciones de vertebrados (mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios), ha disminuido en un 60% entre 1970 y 2014.  En su mayor parte están «directamente relacionadas con las actividades humanas, incluida la pérdida y degradación del hábitat y la sobreexplotación de la pesca silvestre». Esto es un hecho gravísimo, que compromete más que nunca el lema «Conservación de la biodiversidad».

El Índice Planeta Vivo (IPV) mide las tendencias en 16.704 poblaciones de 4.005 especies de vertebrados en el periodo estudiado. Una muestra que, aunque no es un censo de toda la vida silvestre, como indica WWF, «pero informa» del estado actual de las especies. Sostiene, además, que «se está empujando al límite a la naturaleza y a los servicios que nos proporcionan energía y sustento», tal como lo hemos señalado en nuestro artículo Biodiversidad en picada, publicado el año pasado.

¿Qué es el medioambiente? Para comprender el significado del medioambiente veamos primero la definición de un ecosistema. En ecología, un ecosistema es una unidad formada por un conjunto de organismos (biocenosis), cuyos integrantes comparten un territorio (biotopo). Esto es lo que llamamos medioambiente, un espacio que permite a una comunidad condiciones físicas y químicas favorables para su supervivencia.

El medioambiente natural. Abarca a los seres vivos y no vivos del planeta, con exclusión de lo construido por los seres humanos. En este medio interactúan las especies, el aire, el agua, el suelo, el fuego natural, el clima, la energía, las radiaciones y todo recurso natural que afecte a las especies que habitan la Tierra. Hoy día el medioambiente natural es un concepto teórico, puesto que en la práctica casi no hay lugar en el planeta sin presencia de construcciones, objetos y contaminaciones realizadas por el Homo sapiens.

El medioambiente construido. Contiene los elementos fabricados o edificados por el ser humano en antiguos espacios naturales. Estas hechuras humanas muchas veces han sido a expensas de ecosistemas que han sido eliminados total o parcialmente  para garantizar el hábitat, abastecimiento y esparcimiento del Homo sapiens. Como la población humana ha  crecido a una velocidad exponencial, el medio ambiente natural se ha reducido a gran velocidad comprometiendo la conservación de la biodiversidad, es decir, provocando importantes desequilibrios en la diversidad biológica del planeta.

Desde principios del siglo XX la población humana ha pasado de 1600 millones de individuos a más de 7.500 millones. Este crecimiento, cercanos a 5X, ha incrementado proporcionalmente la construcción de viviendas, ciudades, pueblos, urbanizaciones, campos de cultivo, fábricas, represas, acueductos, puertos, aeropuertos, transporte subterráneo, carreteras, autopistas, plantas eléctricas, represas hidroeléctricas, zonas verdes, parques y centros comerciales dentro de las ciudades o en lugares remotos.

¿Qué es la biósfera? Es el espacio que rodea la Tierra, en ella se concentra toda la vida existente en el planeta, en sus aguas (hidrósfera), suelos (tropósfera) y aires (atmósfera).

¿Cuánto mide la biósfera? En teoría, su parte más ancha comprende la distancia entre la mayor profundidad oceánica y la máxima altura en la atmósfera donde se han encontrado seres vivos. Si tomamos en cuenta que se han visto buitres moteados volando a altitudes un poco mayores a 11 Km, y por otro lado el Pseudoliparis swirei, una especie de pez caracol que vive en profundidades cercanas a los 8 Km en la región de la Fosa de las Marianas, el lugar más profundo de los océanos, entonces tenemos que la biósfera en su parte más ancha mide unos 20 Km, un espacio mínimo si lo comparamos con el radio de la Tierra, que mide 6371 Km. Entonces el espacio máximo que ocupa la biósfera equivale a tan solo 0,3% del radio del planeta, pero el promedio es aún menor. Por esto los libros repiten que si la Tierra fuera una manzana la vida en ella se realizaría apenas en la piel de la fruta.

El suelo sostiene la mayor parte de la vida en la Tierra. Allí se encuentran los hábitats de los animales y plantas terrestres, que son la mayoría, incluido el Homo sapiens. Además es el lugar donde reposan y pernoctan la mayoría de las aves. Para su mejor estudio y comprensión el medioambiente terrestre se ha subdividido en biomas, unidades compuestas por una serie de ecosistemas que ocupan grandes superficies terrestres o acuáticas. Los biomas están definidos por la flora y fauna predominantes. Entre los principales biomas tenemos: la selva tropical lluviosa, la sabana, el manglar, la pradera, la estepa, el bosque caducifolio templado, el desierto, la tundra y la taiga.

La pérdida de biodiversidad ha sido imparable hasta ahora

Las actividades humanas han ocasionado la destrucción total o parcial de gran número de ecosistemas, con importantes daños a sus comunidades, produciendo su desplazamiento total o parcial, e in extremis su extinción. Las causas principales de la extinción de especies están relacionadas con las actividades humanas, directas por las matanzas de animales o indirectas por efectos del calentamiento global y el cambio climático.

En una nota reciente, que incluimos en Cómo convertir los 2020 en la Década de Oro, señalamos: los bosques no han dejado de deforestarse durante el COVID-19 y más bien la tala de árboles se han incrementado en la Amazonía. Los deforestadores se han aprovechado de la disminución de controles para esquilmar con mayor hostilidad las selvas. Si esto no se logra detener, Sudamérica pudiera convertirse en la segunda África antes de lo pensado. Nos referimos a un continente árido, con escasez crítica de agua, suelos degradados, hambrunas y una población trashumante, que pudiera huir en masa hacia lugares con mejores posibilidades. Este es solo un ejemplo de la irresponsabilidad humana.

Por último es imprescindible mencionar los eventos que sacudieron 2019, como fueron los mega incendios forestales en Brasil, California y Australia, así como la invasión de langostas en el Cuerno de África y ahora en pleno desarrollo la pandemia de COVID-19.

Sandor Alejandro Gerendas-Kiss